Cuadernos del Pespir

Textos / Apuntes

Mes: septiembre, 2013

Entrevista de Augusto Munaro

Escáner Cultural N° 162 | Septiembre – 2013

-Una parte considerable de su obra opera a partir del cruce entre artes visuales y medios masivos de comunicación.

-Hay un cuento que se llama “Dubuffet arrugó a Mondrian” donde el título apunta a lo que usted señala. Se trata de un faquir que se emborracha. Los medios masivos empiezan a aparecer en obritas de títeres, que a su vez requerían de ciertos artefactos mecánicos, de la escenografía movible para que circularan por dentro los rollos de papeles escritos entre bambalinas. Había pensado usar proyecciones y un powerpoint: cohetes y signos que aparecen y corren para la página blanca, algo que cae: el ojo se abre, el vuelo de un águila en cuatro momentos, donde parte del juego comunicacional consiste en imaginar el libro como un cuadernillo cosido.

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Además de la jota sonora

Quería empezar esta página con unas palabras sacadas al viento, en el azar y asombradas, bajo los tilos “totalmente efímeros” que por poco aparecen en “Jojoba”, el primer poema de Oreja tomada. Luego añadir, agregar: “Mi amigo Manuel, autor de estas poesías que desde aquí saludamos, mientras se afana en la espera que se alarga como goma, boquiabierto, junto al diptongo que ruge trabado en una llave, ruge y aplasta el ripio / el caucho / Quiebra también la escarcha.”

Confiado por naturaleza, pensaba que si me perdía -tenía el slogan “No le pidas el Rexona a la Rosa”- igual alguien me ubicaría en el camino que me planteaban estas oraciones, no del todo diferente a un sonámbulo que queriendo ligar la jota de Jauja y Jarana con la de Jerjes, de pronto se da cuenta del plástico y los versos. Hago un paréntesis (: si los ‘90 nos edificaron un Alemian estudioso de Davis, Shelley y Johnson, en este siglo XXI, el del platillo volador y los glaciares, lo encontraremos de seguro en el Varelita, bolígrafo en mano, pergeñando los trámites para saltar por sobre las convenciones del idioma.

Al iniciar Zapping, ya como cófrades que vienen de unas páginas conjuntamente recorridas (o como se dice ahora: “correcorridas”), el autor nos confirma a boca de jarro: “Quiero vivir en un aire enamorado, estar reposando contra un árbol, bajo su sombra, mientras el río a unos metros impone la música y el viaje. La vista, la vista que dance con la juerga armonizada de la orilla”: cuando el juerguista, alegre de su jota, nos saca el tema de la lírica -esa distancia que separa el árbol del río que canta-, Alemian piensa enseguida en nuestro metro popular por excelencia: el octosílabo. A veces se alarga dejando atrás al alejandrino de trompetas lunfardas y su música arisca se llega a la prosa:

MIONCAS

Camiones larguísimos, trompudos, versátiles, con volquete o sin volquete, playos, con tambores, tamborcitos, ¿livianos?, nuevos, limpios y de colores. Blindados, ñatos o cortitos, con acoplado, con caja, chshiff, shiff. Un Bedford verde, agotado.

“Agotado”, por un tiempo fuiste el adjetivo preferido de la pasada bohemia y toda la burguesía de Buenos Aires te paseó en Palermo. ¿Quién no ha visto alguna vez, pasar ligero a un petimetre que va para los bailes del Club Luz y Fuerza, y rumiar -a modo de exorcismo- el poema “Enseñanza”?: Cuando el coche frena / nos vamos para adelante, / y eso que sabíamos.

O “El tapado negro, / largo, / que te quiero regalar: / $ 1.900.-”

O la primera línea del poema “Esperar”: Esperar, esperar, esperar y esperar.

Hacia el final del libro el poeta reconoce que escribe y que el tiempo avanzó, ahora ya sembrado con ruido de dientes y lauchas amorfas. Allí donde otros se dan de narices contra el horror o plantan sus banderas mucho antes de llegar al arco iris, Alemian parece que bordara un arte poética con la paciencia de un relojero, que cuenta las sílabas:

ESCRIBIR A LA MAÑANA ME HACE BIEN.

ESCRIBIRÉ UNA ODA A ROBERTO MOURAS.

ESCRIBO SIN BOTONEAR.

ESCRIBO EN CASTELLANO.

 Sobre “Oreja tomada” de Manuel Alemián.